Jonathan Rivière es un abogado mercantil, una estrella del colegio de abogados muy solicitada. También es el padre ausente de un niño de 12 años. Desde el nacimiento del pequeño Gabriel, Jonathan comprendió que la vida familiar no era lo suyo. Con Sophie, la madre, el acuerdo fue sencillo: ella se ocupa de Gabriel y le paga para que no le falte de nada. Sin embargo, este niño necesitaría mucho la atención de un padre. Pronto se hizo evidente que Gabriel tenía un retraso, incluso que padecía un trastorno de conducta; y entonces, un día, llegó el diagnóstico. Gabriel era autista. La palabra siempre fue abstracta para Jonathan, pero no para Sophie. Mientras ella renunciaba a cualquier idea de carrera para cuidar de su hijo, él se contentaba con firmar cheques para que Gabriel recibiera la mejor atención posible. Pero cuando Sophie sufre una rotura de aneurisma, Jonathan se ve brutalmente sumergido en la vida de Gabriel. Una vida de hábitos y rituales que desconoce por completo y que rápidamente le parece incompatible con la suya. Mientras piensa en deshacerse de esta carga, Jonathan conoce a Marie, la educadora que lleva años siguiendo a su hijo y ayudándole a construirse a sí mismo. Luchadora e idealista, la joven se propondrá transformar a este hombre egoísta y resignado en un padre digno de ese nombre...